Migrañas
Después de mucho tiempo sin poder participar, ¡me sumo de nuevo al reto juevero!
Nuestra anfitriona Luferura, nos invita a escribir un relato sobre la Inteligencia Artificial, y la estupidez a la que nos puede llevar usarla para todo. Esto me hizo pensar en la situación que os presento a continuación.
“Dios mío, que dolor de cabeza”
Al menos dos semanas habían pasado ya con esas infernales migrañas… dolor que se extendía de las sienes, hasta las encías. Vaya malestar más cansino.
Juan estaba ya por desesperarse del todo cuando su madre le propuso pedir cita al médico de cabecera. ¡Ja! El médico de cabecera, dice. Sí, hombre… Se deshizo de esa idea con una sola frase. “¿Para qué? ¿Para que me venga con que es estrés, ansiedad y todo ese rollo? Ahora todo lo arreglan con la misma pantomima.”
No era él muy de médicos, ya se nota. Pero después de no sé cuántos días automedicándose con Ibuprofeno, ya no por estar preocupado, sino harto de no quitarse la molestia de encima, decidió buscar en la infinita Red de Internet. ¿El problema? Cada pregunta que le hacia al buscador lo llevaba a artículos eternos, muy técnicos, y aún más tediosos de leer.
En uno de esos ratos de estar buscando respuestas a su problema, recordó que unos compañeros de su trabajo en la obra no dejaban de hablar de una aplicación móvil… Una de esas tan famosas ahora, de las de inteligencia Artificial, que últimamente se encuentran hasta en la sopa.
Los chicos hablaban maravillas. Uno decía que se ahorraba el psicólogo; otro, que le preguntaba a la máquina esa cómo recuperar a su ya casi ex mujer; mengano, que lo usa su novia para pedirle nuevas recetas; y el último, que le organiza rutinas para estar más “fit”. Le explicaron a Juan que chatear con la IA era igualito a hablar con una persona, y que tenía respuestas para todo… Total, que se lo descargó.
Así que ahí estaba él, conversando con un robot - o algo así-. Y, madre mía.
Desvelado, a las tres de la madrugada, se encontraba Juan muerto de miedo por un posible tumor cerebral en etapa avanzada. El pobre, no durmió nada esa noche. A la mañana siguiente, con unas ojeras que le llegaban al suelo, procedió a llamar al centro de salud.
Acabó siendo una Cefalea, nada especialmente grave. Pero vamos, el susto se lo llevó, y el bochorno también, porque os podréis imaginar la cara del médico que lo atendió cuando le dijo que el ChatGPT le había “diagnosticado” de todo, menos de lo que era.

Hola, un relato muy verídico, pero en este caso creo que la IA le respondería a lo que él le preguntaba, a saber lo que le dijo. Dicen que no hay mal que por bien no venga; así, otra vez, en vez de andar tonteando con preguntas a la inteligencia artificial, irá directo al profesional de la salud. Un abrazo,
ResponderEliminarY efectivamente, tienes toda la razón... con lo fácil que es ir directo que médico, en lugar de emparanoyarse con los montones de resultados que puedes encontrar en Internet o que puede decirte la IA.. Asi vamos.
EliminarGracias por tu comentario, Campirela. Un abrazo!
Depende de la version de chatgpt.... era la 1.0 o la 7.34?
ResponderEliminarUff A saber que versión era!!
EliminarUn abrazo!
Muy bueno, me da la impresión de que en tu relato ha ganado la estupidez. Muy real la situación, en cuestión de enfermedades la IA siempre te acaba matando. Me alegro mucho de que te haya venido la inspiración en este reto y esperemos que se quede muchos más. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn saludo
Totalmente, la estupidez ha salido ganando... Es bárbaro pero sí, si es por la IA, por un dolor de estómago, igual te quedan unos meses de vida
EliminarMe alegra que me haya inspirado tu propuesta, tenía ganas de volver a escribir.
Un abrazo!
Pecar de eso es muy común, antes te tragas cien artículos médicos que interpretadas como un paleto y te sentías peor que antes de leer, al final, a parar al médico de cabecera que te regañaba por consultar en la red. No vamos bien... Beso, compi.
ResponderEliminarTenemos la mala costumbre de creernos todo lo que leemos, sin tener en cuenta que hay mil sintomas para mil enfermedades, y ni la red ni la IA es un médico que pueda disgnosticarnos.
EliminarMuy bien no vamos, no.
Gracias por tu comentario, un abrazo!
Bom dia! Isso pode realmente acontecer! Se ao invés de ir ao m´pedico vamos perguntar para IA ,podemos nos assustar e ficar impressionados . A IA funciona, mas em casos de saúde, melohor ir ao médico...Pelo menos lá, assustamos só com o preço pago,rs... beijos, chica
ResponderEliminarQué razón tienes... Consultarlo con la IA no es la mejor opción, está claro. Como para no asustarse.
EliminarGracias por tu comentario y un abrazo!!
Pobre Juan. Nació con las neuronas justas para no defecarse encima.
ResponderEliminarLos hay tantos a los que les podría pasar como a Juan... A veces si que vamos un poco cortos de neuronas, por desgracia.
EliminarUn abrazo!
Puedo decirte que conozco a varios que prefieren conversar con el chatgpt que consultar a un médico y otros charlan con el tal robot en lugar de amigos, en fin, una locura total, pero es lo que rige al mundo por estos días.
ResponderEliminarMe gustó mucho tu historia, me parece muy real, sin dudas y el final muy bueno imaginar la cara del médico no tiene precio.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Sii, elegi este tema precisamente porque era una situación que ahora es bastante cotidiana y real. Hay que ver como cambian las cosas de unos años a otros... hace no tanto esto que vemos ahora era inimaginable!
EliminarMil gracias por tu comentario. Patricia. Un abrazo!!
Es algo que suele suceder.
ResponderEliminarUna muestra de la tontería humana en confiar en algo que, obviamente, no tiene título de médico.
Saludos.
No puedes tener más razón.. es muy absurdo!
EliminarGracias, y un abrazo!
Pues lo que cuentas en tu relato es muy muy real... la de gente que se autodiagnostica inspirados en las IAs. Poca broma eh! Buena visión del reto juevero ;)
ResponderEliminarEs algo que se esta haciendo muy popular de un tiempo para acá.
EliminarMuchas gracias! Un abrazo!
Cierto, no hay que creer todo lo que dice la AI, en general es mejor consultar 3 o 4 ai diferentes y de alli si sacar conclusiones
ResponderEliminarBienvenida, amiga. Me alegra reencontrarte juevendo otra vez entre nosotros. Y este relato que nos traes, ilustra detalladamente uno de tantos peligros y sinsentidos que puede traer el uso indiscriminado de estas herramientas que tanto prometen y no menos arriesgan: hasta nuestra salud esta en peligro si nos dejamos llevar por la supuesta comodidad que brindan. Seamos prudentes y no nos dejemos enrollar por soluciones mágicas. Un abrazo
ResponderEliminarBienvenida, amiga. Me alegra reencontrarte juevendo otra vez entre nosotros. Y este relato que nos traes, ilustra detalladamente uno de tantos peligros y sinsentidos que puede traer el uso indiscriminado de estas herramientas que tanto prometen y no menos arriesgan: hasta nuestra salud esta en peligro si nos dejamos llevar por la supuesta comodidad que brindan. Seamos prudentes y no nos dejemos enrollar por soluciones mágicas. Un abrazo
ResponderEliminarPor ahí va. Es que se puede esperar de algo que recopila jugadas y cuando le preguntas te suelta la cualquiera de las que tiene en el disco duro.
ResponderEliminar¡Ja, jajaja...!
Llevas razón en tu relato, acudir a la IA en cuestiones de enfermedades es como leerse el prospecto de un medicamento, antes de tomárselo. Es el antídoto para que desaparezca cualquier enfermedad para la que te fueras a medicar.
ResponderEliminarMe temo que lo de buscar las dolencias en Internet ya tiene décadas *.* Lo que resultaría más preocupante es que las profesionales de medicina la usasen sin primar su propia experiencia.
ResponderEliminarUn abrazo, Sckyw_712