Uno solo

"Os voy a contar" Julio 07, 2016


El cielo empezó a caer y la oscuridad se convirtió en jaula, tan maltrecha y solitaria como su propio corazón. No por gusto, sino por obligación. 

El miedo la golpeaba, y los gritos del silencio la iban desgarrando por dentro, poco a poco.
Sus lágrimas se convirtieron en ardiente lava que no tardó en quemarla, y los barrotes de aquella jaula, lejos de ayudarla, se tornaron cortantes cuchillos. Solo podía sufrir, nada más, y si intentaba abrir su corazón, todo lo que entraba en él empezaba a abrigarse de espinos cubiertos de un álgido veneno que la pudría por dentro.

Poco a poco, iba rindiéndose, ya acostumbrada a llorar de dolor y soportar el peso de la soledad sobre sus cansados hombros. Las pesadillas la abordaban al cerrar los ojos, y el rencor del silencio la torturaba aún con más dureza cada vez que tapaba sus oídos.

Un día, sin previo aviso, de entre las sombras se escuchó un susurro. Estaba tan cambiada, triste y
descuidada, casi irreconocible. Era su voz, llena de pena y falta de cariño.

Cada vez sentía una mayor angustia y, sin más, las paredes de la jaula empezaron a estrecharse. No mucho después, empezó a echarse de menos el espacio y a faltar el aire.
Hasta que, finalmente, llegó un momento en el que ni ella misma supo qué hacer, y sin darse cuenta, la vida fue abandonando su cuerpo.

No tengo a nadie, necesito a alguien”. Esas fueron sus últimas palabras hacia el mundo, las de ella, aquella niña que contó su historia y que durante tanto tiempo fue ignorada. Solo pedía compasión y nadie supo dársela, solo buscaba levantarse y retomar su vida, pero nadie quiso tenderle la mano.

Uno solo, nada más que uno, un pequeño fallo que con el tiempo fue creciendo hasta echar a perder lo más bonito que una persona puede tener. Su vida.


 



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