Tu ausencia
Campirela, desde su blog nos ofrece un nuevo reto, que viene cargado de emoción. "Tu ausencia", y he querido abordarlo así.
No voy a negar que a menudo me acuerdo de ti. A veces, tu recuerdo viene cargado de esa sensación triste que arranca lágrimas... pero, definitivamente, también nos llega a todos con risas, grandes anécdotas y, sobre todo, de gratitud, por habernos dado tanto en el tiempo que estuviste.
Aún me acuerdo de tus locuras, esas trastadas que te definieron tanto durante tu vida. Aquella vez que te escapaste en el pueblo y te fuiste de parranda por ahí, también cuando te arrimaste tanto a la estufa de butano que acabaste echando humo por la cola. No por nada, Trasto te llamamos. Esa manía tuya de colarte en la cocina a ver si encontrabas el aceite de freír. ¡Estabas loco! Y en qué posturas más raras te ponías... con la cabeza colgando, panza arriba, o eso que hacías de ponerte en el mueble sentadito y erguido, elegante como si llevaras un traje con tu pelaje blanco y negro, tan quieto como si quisieras asustar a las visitas. Una vez incluso te nos caíste de un cuarto piso. Vaya susto nos diste, menos mal que no fue tanto como parecía...
Luego, eras tan bueno... ¿recuerdas cuando el Cieguete nos dejó? Dormidito sobre ese cojín. Y tú te quedaste a su lado todo el tiempo, cuidando de él. No solo eso. De verdad, no he conocido gato más bueno que tú. Daba igual lo que hiciera contigo, que te dejabas, tumbadito conmigo, ¿quería cambiar de postura? Te movía como quien duerme abrazado a un peluche, y tú, tan contento.
Fuiste el hermano mayor de nuestros otros tres gatetes, siempre pendiente de ellos y de los demás, de si alguno estaba pachucho... Cuando solo quedasteis mi Shena y tú, erais inseparables. Cómo me alegra que pudiéramos llevaros al sur, aquellos últimos años tuyos. Sé que allí fue donde más disfrutaste del calor de la familia, de comer lo que quisieras, de recibir todo el amor que necesitabas. Aún recuerdo la primera vez que viste el mar.
Cuando te pusiste malo fue tan duro... Hubiéramos movido cielo y tierra por hacerte mejorar. Y qué difícil fue despedirme de ti, Trastete. Coincidió tu partida con el momento más duro de mi vida. Por eso nació este blog... y las siete vidas y media que lo nombran fueron un homenaje para ti, tu imagen en Blogger o la miniatura del buscador, aunque pocos saben eso.
A la Shena le costó tanto asumir que no estabas... tardó un año en aceptar a su compañera, aunque ahora se adoran.
Todos te extrañamos. Siempre pienso que ojalá fuerais eternos... porque unos años nuestros son toda vuestra vida. Sé que no pudiste quedarte para siempre, pero siempre estarás en nuestro corazón.

El amor que se tiene a un animal es el mismo que se tiene a una persona. Mañana voy a pescar con mi amigo Alfonso y cuando tomamos el camino al pantano, no hay día que diga: "Aquí mismo enterré a mi perro". Tanto le costó despedirse de el que el entierro duró dos días porque el primero no tuvo valor para hacerlo. Yo también tuve una perra llamada Tula de pequeño y nunca se me olvida el día que la sentí suspirar o como y de qué manera se asomaba a una fosa para sacarme de allí....Pasados los años tuve una gata que le puse el nombre de Soledad porque se pasaba todo el día sola mientras trabajaba. La tuve un año pero aquella convivencia fue imposible y la regalé a un corralón donde había caballos y otros gatos; fue lo mejor que hice pero esos detalles que tienen los animales con las personas es algo que nunca se olvida.
ResponderEliminarUn saludo
Es increíble la gran huella que nos dejan. Y las despedidas, también con ellos, pesan mucho...
EliminarYo también tengo mas nombres que no podía añadir, con el espacio que tenia. Gandalf, que perdimos el mismo año que trasto y que también nos marcó... Vicky, Damita, Melody.. Muchosnombres que son imposibles de olvida, junto con sus recuerdos.. reitero, ojalá fueran eternos.
Gracias por tu comentario! Un abrazo
Boa noite de paz!
ResponderEliminarFui lendo e, quando vi qeu caiu do quarto andar e foi quase normal, fiquei procurando quem seria...
Um gato... ah! que alívio!
Se bem que quem os ama como nós (eu já tive um) não se esquece jamais das suas peraltices.
Muito boa recordação.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Hola Rosalía! Siento haberte asustado con lo del cuarto piso.
EliminarY tienes razón, son tan especiales que no podemos olvidarles.
Un abrazo y gracias por comentar.
Muchísimas gracias por participar.
ResponderEliminarSabes, ese amor que has compartido con todos nosotros es muy real, y entiendo todo lo que dices.
Me gusta tu entrada porque has hecho que seamos conscientes de que no solo se echa de menos a las personas, sino a nuestros animales de compañía que forman parte totalmente de ella.
Gracias por tan tierna y bella entrada; yo tuve a mi César igual negro y blanco y cuando se fue, se pasó realmente mal.
El amor no solo es a las personas, sino a todos los seres vivos que nos acompañan.
Un fuerte abrazo.
Si... es verdad que en el reto se hablaba más de la perduda de personas, pero para mí, y para mucha gente, ellos también son familia. Sin duda, la convocatoria me hizo pensar en él.. aunque no es el único al que extrañaremos.
EliminarMuchas gracias por tus palabras, Campirela! Y por este sentido reto, que me ha hecho escribir y rememorar a mi Trasto.
Un gran abrazo!!
Escreveste mesmo com o coraçãoi... Sentimos as ausências dos noissos queridos e também dos nossos amados de 4 patas. Sinto muito a falta dos nossos que se foram! Linda participação! beijos, chica
ResponderEliminarMil gracias! Hay muchos a los que echar de menos..
EliminarUn abrazo!!
Sus vidas son tan cortas; y el dolor y vacío infinitos.
ResponderEliminarAbrazo
Exactamente.. los años que estan dejan una enorme huella .
EliminarGracias por tu comentario. Un abrazo!
Cómo no se va a echar de menos a un pelusín como el de la foto. El amor es amor y su pérdida produce el mismo vacío... da igual quien lo produzca. Me ha encantado la entrada, es muy entrañable y no hay mejor homenaje que el nacimiento de este blog. Bss ;)
ResponderEliminarMe alegra decir que sí, de. este blog han venido muchas cosas buenas. Me hace tenerle presente un poco más.
EliminarMil gracias por tu visita, un abrazo!
Hola Sckyw
ResponderEliminarMi hija tiene cuatro gatos y seguramente alberga un sentimiento parecido al tuyo hacia ellos. Yo, lo siento, no siento especial afecto hacia ellos (viejo que es uno), pero cuando me deja uno para que lo cuide me descubro cuidando del menú, mirando que coma bien e incluso me preocupo se le veo hacer cosas raras. Igual no soy tan indiferente.
Un saludo
Cuándo quizá no estamos habituados a tenerlos en nuestra vida, nos cuesta un poco entender ese sentimiento que pueden llegar a sentir los que sí tienen un vínculo tan fuerte con ellos. Es verdad que no es mi caso, por qué en mi casa hubieron animales desde que yo era muy pequeñita.
EliminarPero sin duda creo, que una vez haya alguno que forma parte de nuestra vida en nos animamos a cuidarlo, si llegamos a sentir un poco de ese amor por ellos.. a la vista está, que te encuentras cuidando de ese animalin con esmero.
Gracias por tu comentario, un abrazo!
Son seres magníficos, pueden ser lo mas idílico y a la vez el asesino mas despiadado. Pero cuando uno de ellos te adopta es como una sombra que te sigue a todas partes aunque no le veas, se las arregla para estar cerca. Luego suena un ronroneo y ya te quedas tranquilo. Tuve dos, tremendamente diferentes, el primero enorme y el segundo muy pequeñito mezcla de gato montes, yo ya le veia raro con aquella cabeza y aquellos colores y rayas que nunca había visto en un gato domestico. Cada mañana ronroneaba alrededor de mi cama y solo se veia la punta de su cola erecta dando vueltas al rededor la cama hasta que le decías; - anda, sube.
ResponderEliminarAhora ya no tengo, una de mis hijas tiene una alergia tremenda a los gatos entre otros. No puede ser. Pero cuando se van se les echa tanto e menos...
Salud.
Definitivamente, la tuya es una descripción muy acertada. Pero, cuando acabas recibiendo esos ronroneos ya no hay vuelta atrás.
EliminarLos animales nos superan en bondad... y cuando se van nos dejan un gran vacío.
Un Abrazo!
Este texto está cargado de cariño y autenticidad. Se nota que sale del corazón. La mezcla de anécdotas divertidas (las trastadas del gato) con momentos de ternura y dolor por su pérdida crea un retrato muy vivo del animal. Es un bonito tributo que cualquier amante de los gatos entendería y sentiría.
ResponderEliminarSaludos.
Y tan vivo y salido del corazón que es este relato... Fue un gatin magnífico, y lo recordamos amenudo.
EliminarUn abrazo!
Hermosas palabras le dedicaste a tu gato, me hiciste emocionar, yo amo a los animales, pero siento pasión por los gatos, ya he perdido varios por viejitos, ahora tengo dos que adoro y son mis compañeros, no quiero ni pensar cuando no estén, pues uno crea una gran conexión con ellos.
ResponderEliminarUn abrazo grande, realmente me emocionó.
PATRICIA F.
Me pasa lo mismo... ahora más por mi Shena, su compañera, con sus (mas o menos) 14 años, no concibo el dia que no esté.. me asusta mucho pensar que me faltará algún dia.
EliminarMe alegra haberte emocionado!
Un abrazo!
A veces tardo en leer todos los relatos por falta de tiempo (y de ojos)..pero me alegra esta noche haber llegado a este homenaje tan hermoso..Hay ausencias que no se marchan del todo, porque encuentran la manera de quedarse habitando los rincones más pequeños de la vida: una postura en el sofá, un sonido en la cocina, un lugar vacío bajo el sol. Y mientras te leía, sentí justamente eso… que Trasto no fue “solo un gato”, sino una presencia inmensa dentro de tu historia.
ResponderEliminarQué bonito haber amado así a un ser tan pequeño y, al mismo tiempo, tan capaz de llenar una casa entera de recuerdos. Se nota en cada línea que fue profundamente feliz con ustedes, que conoció el calor, el juego, el cuidado y esa forma de amor cotidiano que a veces parece simple, pero termina siendo eterna....Me conmovió especialmente imaginarlo cuidando del Cieguete, mirando el mar por primera vez, o acompañándolos silenciosamente incluso en los momentos más difíciles. Creo que quienes amamos animales sabemos que ellos terminan aprendiendo nuestros dolores y sosteniéndonos de maneras que nadie más entiende.
Y quizá ahí esté lo más duro de las despedidas: aceptar que viven menos años que nosotros, pero también lo más hermoso… que en ese tiempo breve consiguen dejarnos una huella imposible de borrar...Trasto sigue vivo en la forma en que lo recuerdas. En las historias que todavía hacen reír entre lágrimas. En ese blog nacido del duelo. En cada vez que alguien pronuncia su nombre con ternura...Algunos seres no se quedan para siempre en la vida, pero sí para siempre en el corazón....bssss
Tu tardas en ver algunos relatos, y yo he tardado un montón en responder estos últimos comentarios...
EliminarTus palabras me han hecho emocionar. Trasto nos dejó una huella enorme con esas patitas bicolor... los que tenemos animales conocemos muy bien ese dolor cuando nos faltan, y la rabia de pensar que se van sin tener una pizca de malicia.
Cieguete era un gatito que ya estaba bastante mayor, y se fue dormidito, y Trasto ni se despegó de él. La primera vez que pisó la arena de las playas de Huelva lo hizo con cautela y mucha curiosidad... Era dulce, cariñoso, tranquilo y a la vez travieso. Tuvo unos años tristes, pero sus último años fueron los mejores. Ese gato merecía el mundo en forma de amor, lo merecía todo de lo bueno que era...
En fin, me alargo. Agradezco encarecidamente tu comentario, aunque mi respuesta llegue tarde.
Gracias por leerme, un abrazo fuerte!
Me descubrí amandolos porque son magníficos; y su ausencia tan dolorosa.
ResponderEliminarSon magnífico, y únicos.. imposible no amarlos.
EliminarGracias por tu comentario, un abrazo!
Me emocioné nada más empezar a leerte. Ojalá mi gatito Risky estuviera con nosotros. Dan mucho cariño los animales. Siento que es un homenaje a ellos.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte
Es totalmente un homenaje..
EliminarEmocionarte con este relato tan personal es un bonito logro. Gracias! Un abrazo grande
El amor en sus distintas formas cala hondo, nos marca, y sigue viviendo en el recuerdo. Muy emotivo. Un abrazo
ResponderEliminarDesde luego, este es un amor qur jamas se olvida, ni se pierde.
EliminarGracias por tu comentario, un abrazo!
Sólo las personas que hemos tenido un animal de compañía sabemos lo que puede significar su pérdida y lo integrado que estaba en la familia.
ResponderEliminarUn texto precioso que me ha hecho tener presente a mi Cuca
Que este relato os haya hecho a muchos recordar a vuestro compañeros peludos para mi es lo más bonito. Este sentimiento nos une a todo.
EliminarGracias. Tracy, un abrazo