Promesa de plomo
Nuestra compañera Mónica nos invita este jueves a escribir con la estética y características más típicas de la Novela Negra. Yo no tenía pensado participar, pero la inspiración se me ha echado encima. El incesante bullicio de las calles parece haber desaparecido. Por un momento, me envuelve un silencio seco, sepulcral. Apenas siento algo que no sea mi cuerpo temblando descontroladamente, las palmas de mis manos sobre el asfalto mojado, el crujido de mis rodillas al chocar con el suelo. El ruido ambiente parece volver a mí difuminado, hasta escuchar de nuevo con claridad. Ahogo un sollozo de completo dolor, un dolor que no es físico. Mis ojos no han podido despegarse de ella. Mi cuerpo, completamente petrificado, se niega a responderme. Está tendida en el suelo, iluminada únicamente por las luces de neón que hacen parpadear el callejón. No se mueve. Su cabello rubio, sobre un charco sucio, ha perdido todo su brillo. Veo esos ojos verdes, abiertos en una mueca congelada, ya...